Bill Gates salvó Apple (cuando pudo haberla hundido)
Antes de comenzar a contar como Bill Gates salvó Apple, debemos poner en contexto la situación. Básicamente, señalar que Bill Gates y Steve Jobs eran enemigos íntimos, rivales acérrimos, némesis indisimulados.
Ahora toca imaginar lo que sería el mundo actual sin smartphones. Al menos, sin smartphones tal y como los conocemos. Y es que esta historia tiene lugar en 1997, una década antes de que Steve Jobs presentar el iPhone y revolucionara el mundo al completo.
Lo que intentamos decir, básicamente, es que gracias a Bill Gates, hoy existe el iPhone. Le pese a quien le pese.
La Keynote más dura
Esta historia tiene lugar el 28 de junio de 1997, el día que Steve Jobs ofreció su keynote más dura. Llegó sin haber dormido, tras una noche de negociaciones contrarreloj y lo peor estaba por llegar. Apple caía en picado, sus beneficios se habían reducido casi un tercio y los socios abucheaban y gritaban a todo el que salía al escenario.
En ese escenario, Steve Jobs y compañía debían anunciar los dos elementos que necesitaba la empresa para resurgir: un nuevo rumbo y liquidez. Del primero se iba a encargar Steve Jobs. Lo que nadie sabía, al menos en ese momento, es que Bill Gates se encargaría de lo segundo.
150 millones de dólares y cientos de abucheos
La Keynote tuvo lugar en la MacWorld de Boston y allí fue donde Steve Jobs tuvo que confesar que Bill Gates, su némesis, había invertido 150 millones de dólares en Apple. La traición se había consumado y el público lo pagó con sonoros abucheos. Era el peaje a pagar. Bueno, no sólo ése.
El acuerdo salvó el cuello a Apple pero Microsoft obtuvo un importante botín a cambio.
- Microsoft Office instalado en todos los sistemas Macintosh.
- Internet Explorer como navegador preinstalado.
- Colaboración y uso de Java.
- Licencia de uso de patentes propias.
Nocturnidad y alevosía
¿Y funcionó? Vaya si funcionó. Dos días después, las acciones de Apple se habían duplicado y la compañía respiraba aliviada. El acuerdo, firmado la madrugada anterior, con nocturnidad y alevosía, había sido altamente beneficioso para ambas compañías. Sobre todo para Apple.
Y es que para Microsoft pudieron ser mayores. La compañía iba como un tiro y optaron por vender las acciones adquiridas en su acuerdo, por valor de 18,3 millones de dólares, en el mercado libre. De haberlas conservado, hoy valdrían casi 100.000 millones de dólares.
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¿Y a mí qué me importa esta historia?
Es posible que te estés haciendo esta pregunta. ¿Y a mí que me importa que Bill Gates salvó Apple? Te importa. Y mucho.
Si Apple hubiera desaparecido, es posible que hoy no existieran los smartphone tal y como los conocemos. Recuerda que el iPhone de Apple cambió el mundo de los móviles en 2007.
Peor aún, las Blackberry podrían haber seguido dominando el mercado y seguiríamos usando móviles con teclas chiquiticas, imposibles de apretar con fluidez. Dan escalofríos solo de pensarlo.
Pero, sobre todo, si Bill Gates no hubiera sido magnánimo, es posible que Reparar Ordenadores no existiera. Sí, se llama Reparar Ordenadores pero arreglamos cantidad de móviles, muchos de ellos iPhone. Quizás, en vez de nuestro taller, tendríamos una mercería, o una pescadería. O peor aún, arreglaríamos Blackberry. Vuelven a dar escalofríos solo de pensarlo.
Esto, amigos, es lo que se conoce como Efecto Mariposa. Dos enemigos íntimos se unen por la necesidad de uno y la generosidad de otro. Décadas más tarde, uno ha cambiado el mundo y otro posee la empresa más valiosa del mundo (con permiso de Nvidia). Decidme si estas historias no son maravillosas.
Moraleja: No seas idiota con la gente que te pide ayuda. Aunque te caiga fatal.
Periodista, redactor, editor y creador de contenidos.
Licenciado en Periodismo (URJC – 2007)
Y buen tipo.