Pantallas Ordenadores Portátiles
Cuando se estropea una pantalla de portátil comprarse un nuevo modelo no resulta
rentable para nuestro bolsillo. Es mejor solicitar opinión a un técnico cualificado, ya que, según el fallo, en ocasiones
la reparación o el cambio de la pantalla son más económicos de lo que podría
parecer a primera vista.
Las roturas de las pantallas de los portátiles suelen estar provocadas por golpes fuertes o
caídas al suelo desde un lugar elevado, algo que sucede con relativa frecuencia incluso entre las personas que más cuidan sus equipos,
por lo que este problema es uno de los más observados por los servicios técnicos. El resultado es que el portátil
se rompe por su parte más frágil, que es la pantalla.
Otro de los problemas que se nos puede presentar en los portátiles es una avería. Muchas personas piensan que los fallos de las
pantallas conllevan un cambio de equipo, pero no hay que tomar medidas tan drásticas sin haber consultado previamente a un técnico
informático. Si le comentamos el problema por teléfono o por correo electrónico deberemos indicarle qué observamos en la
pantalla cuando encendemos el equipo.
Algunas veces las pantallas estropeadas presentan una tonalidad rojiza, blanquecina o negra. En otras ocasiones
vemos rayas verticales o líneas horizontales de colores. También pude parecernos que la pantalla ha perdido luminosidad o que ha
sufrido un derrame de líquido. Las roturas más evidentes son las de la pantalla, la carcasa o los protectores. Cualquier información
que facilitemos al técnico nos servirá para que éste pueda hacer un diagnóstico previo, que será confirmado una vez
tenga el equipo entre sus manos.
Una de las averías más frecuentes de los portátiles consiste en que, cuando movemos la pantalla, cambia su luminosidad, lo que
probablemente indica que un fallo en el cable flex. Por el contrario, si las pantallas presentan poco brillo y falta de intensidad
indicará que es necesario cambiar el inverter. Las rayas o cuadros de colores son como consecuencia
de la rotura de la tarjeta gráfica, y un fundido en negro indica que la pantalla se ha estropeado.
Antes de llevar el equipo al técnico también podemos probar a conectarlo a un monitor externo. Lo que logremos
ver nos dará una idea del tipo de fallo que presenta nuestro portátil. Si el monitor externo nos devuelve una imagen
nítida el problema será la pantalla y no de la tarjeta gráfica.
Cuando movemos una pantalla estropeada al trasluz y observamos que se ve la imagen, pero con escasa luminosidad, debemos pensar en
cambiar de inverter. En cambio, si la vemos en negro o con rayas, manchas, píxeles estropeados o líquido derramado el problema
será de la pantalla.
Según el fallo el técnico nos indicará si hay que cambiar o no la pantalla. En ocasiones un simple arreglo permite que volvamos a
tener un equipo en perfectas condiciones, lo que sin duda resulta mucho más barato que comprar un portátil nuevo.
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